Cuatro años, miles de movimientos y una historia que seguimos construyendo
Cuatro años después, no hablo solo de un proyecto.
Hablo de días —muchos— en los que decidí estar.
De clases en vivo sin interrupción, incluso cuando no era fácil.
De una presencia que se fue volviendo hábito, y luego compromiso.
Pero sobre todo, hablo de ustedes.
De cada historia que ha pasado por aquí,
de los testimonios que no siempre se dicen en voz alta,
de las transformaciones que no se ven en un espejo,
pero sí en la forma de habitarse, de escucharse, de elegirse.
Este camino ha sido de menos a más.
Sin prisa, pero sin pausa.
Construyendo algo que va más allá del movimiento físico:
compañía, cercanía, constancia… presencia real.
Hoy reconozco lo que hemos creado.
No desde el logro, sino desde la continuidad.
Desde haber estado —día tras día— sosteniendo este espacio.
Y si algo define estos cuatro años,
es que aquí seguimos.
En movimiento, con-siente,
y cada vez más presentes.
